“Your choice”

“It is a well-known fact that the “Close the door” button in most elevators is a totally disfunctional placebo, which is placed there just to give the individuals the impression that they are somehow participating, contributing to the speed of the elevator journey – when we push this button, the door closes in exactly the same time as when we just pressed the floor button without “speeding up” the process by pressing also the “Close the door” button. This extreme and clear case of fake participation is an appropriate metaphor of the participation of individuals in our “postmodern” political process”.

http://www.lacan.com/zizek-matrix.htm

Publicado en Filosofía, Tecnología | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Hello dear!!! Did you read my memo???

Hace rato y a causa de diversas cuestiones abrí una cuenta en twitter, con otro nombre obviamente, que efectivamente sirvió para los propósitos para los que fue concebida; pero nunca fue mi cuenta principal así que no la movía mucho ni tampoco la visitaba durante períodos prolongados de tiempo. Me generó mucha gracia el correo que la buena, respetuosa y tolerante gente de twitter me envió un día diciéndome lo siguiente (dar click en la imagen para verla más grande):

Captura de pantalla 2013-02-14 a las 18.17.41

A esta hora, pienso, ya es normal que una empresa que “nos presta” sus servicios “de manera gratuita” se manifieste preocupada y confundida cuando advierte que no la hemos vuelto a necesitar, que no hemos vuelto a visitarla y entonces nos envíe un mensaje amistoso diciéndonos cuánto nos extraña y mostrándonos cómo podemos aprovecharla de la mejor manera. Hoy, a la hora de escribir esto, por un motivo que no quiero dilucidar, varias personas anda celebrando San Valentín en pleno trópico. Me es inevitable entonces sentir en este momento el reclamo de twitter como el de una novia histericonga que, por un motivo u otro, dejaste de toquetear hace rato y entonces te llama preocupada un día, tal vez en la madrugada, con voz llorosa preguntándote: ¿ya no me querés? ¿No soy lo suficientemente buena para vos? Pero mirá que te puedo dar mucho más de lo que me has pedido.

Pues tal vez sí. Tal vez esta sea la manera primeriza de interpretar el buen mensaje de los de twitter que probablemente sí se sienten preocupados por mí, acongojados porque hace rato no utilizaba sus aplicaciones, juguetes y extremidades virtuales para satisfacer mis contractualmente declaradas necesidades de expresión, de contacto y dar así -gracias a su disposición, aprecio y generosidad para conmigo- rienda suelta a mi libertad de expresión naturalmente cohibida por los “broadcasting media”.

Obviamente yo supe de inmediato lo que debía hacer. En cualquier relación, cuando se llegan a estos estados de demandas insatisfechas y a la indisposición para satisfacerlas hay que cortar, abandonar; dejar, agradecer, despedirse y no volver a aparecer. Cerré la susodicha cuenta y esto fue lo que enviaron nuevamente los despechados de twitter (dar click para ver la imagen en tamaño grande):

Captura de pantalla 2013-02-14 a las 18.41.10

Me sentí grande: ¡Los de twitter me extrañan! Tratan de volver a engancharme diciéndome que en realidad no supe bien sus tejemanejes, que si me tomo el tiempo de experimentar mejor con sus posibilidades me voy a satisfacer “realmente” con lo que ellos tienen para darme. Si yo supiera disfrutarlos mejor, me daría cuenta rápidamente de lo importante que pueden ser para mí y mi vida. Pero no volví, al menos a través de esa cuenta. Es fácil distraerse con esto que nos dicen de “disfrutar realmente el servicio”.

De los dos mensajes, el que más me gustó fue el primero. No precisamente porque me hagan sentirme “necesitado” o “extrañado” como asumí inicialmente; no mediaron emociones de esas para preferir el primer mensaje. Lo que realmente me encantó y cautivó de ese primer llamado de atención fue la frase que reza “la construcción de una buena cronología es la esencia del trabajo de Twitter”.

Y bueno, dirán algunos que tal vez me volví obsesivo o que me estoy tomando las cosas muy a pecho, pero no puedo dejar de notar que los de twitter me están hablando de trabajar. ¿Cuándo firmé contrato de trabajo con ellos? ¿Me han llegado a pagar algo? Si no tengo ningún contrato laboral ¿por qué me están hablando de trabajo?

Podría no volverme tan malaleche y tomar aquí la palabra “trabajo” en un sentido más amplio, no en términos laborales sino más en términos de obrar, hacer, desarrollar las posibilidades de mi cuenta de twitter para satisfacerme completamente; pero no, decido volverme pesimista y ahora ser yo el histérico, si es que así me quieren calificar.

Si nos ponemos a ver, la mayor parte de los contenidos de twitter que son abiertos al público son generados por los usuarios. Si bien esta no es una empresa que genere por sí misma contenidos para sobrevivir vendiéndolos (como si tienen que hacerlo, por ejemplo, webs de periódicos, revistas, boletines, servicios de información, iTunes, etcétera) sí necesita de los contenidos de sus usuarios para mantener su lugar en el mercado. Si los usuarios no producen su cuota periódica de expresión, contactos y seguimiento, probablemente twitter no funcionaría como lo hace ahora. Los usuarios nos hemos convertido así en los obreros de twitter (así como estamos siendo en este momento obreros de wordpress, o como hacían los visitantes físicos y virtuales de BigSister que mencionamos antes).

¿Cuál es nuestra paga por nuestro tiempo empleado y producción discursiva? ¿Satisfacer “eficazmente” nuestro derecho a la información, a la expresión y al pensamiento? Se sentirían sorprendidos al chequear los límites de tolerancia que tienen los profesadores de la tolerancia cuando se pretende hablar de temas malucos desde perspectivas malucas (así sea haciéndolo seriamente, suponiendo que se puede alcanzar seriedad alguna y eliminar todo cinismo a través de la comunicación en la red). ¿Contactarnos con nuevas personas, nuevos puntos de vista, nuevas cosmovisiones, percepciones y opiniones que nos mostrarán la real y divina diversidad de este mundo? Me parece que son pocos, o por lo menos minoría, quienes no configuran posiciones estándard con respecto a temas estándard en medio de circuitos de comunicación estándard.

¿Qué obtiene twitter? Perfiles detallados de usuarios ligados a productos, a temas de conversación, a otros usuarios que en realidad funcionan como productos, en fin. Ya se saben de memoria todo eso de que las redes sociales constituyen un laboratorio ideal (por el momento porque no se han inventado algo mejor) de márketing. Alguien me dirá: Si @mateitoh, te entendemos, pero es que estás observando una situación actual enmarcada en el mundo digital a través de un paradigma pasado, predigital, antiguo y que funciona con otros valores. Un reclamo hecho a la medida y que no discutiré en este post. Pero sí me despediré diciendo que prefiero no mirar ningún paradigma, perspectiva o categoría como “pasada”, “impertinente para los tiempos actuales” o “inaplicable”; por el contrario, todas me parecen aplicables a todo y ese es precisamente el juego que queremos hacer en este blog. Gracias por la atención.

Publicado en Tecnología | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

La primera entrega de Serbia

“La crueldad no es lo que uno cree, y depende cada vez menos de lo que es representado” Artaud.

A Serbian Film(2010), primer trabajo del director serbio Srđan Spasojević, es una película que escapa a las clasificaciones y a los géneros del cine. Entre el humor y el horror esta obra impone un cuestionamiento que no se había vuelto a presentar desde Salò o los 120 días de Sodoma(1976): ¿hasta qué punto es justificable la imagen transgresiva que puede violentar al espectador?

Una de las dificultades evidentes de A Serbian Film es la clasificación y catalogación que recibe. En Estados Unidos, la película es catalogada como NC17, que, en resumidas cuentas, condena la obra a una baja comercialización y a una proyección de culto. Pero, otras clasificaciones más laxas, ponen a la obra en el orden del cine de horror, de terror y hasta un género inusual, de tortura. Es necesario dejar en claro que la obra no se ajusta a una vitrina única. La verdad que representa la película está en otra parte, no en su género.

En este sentido, A Serbian Film está un paso más cerca de Salò o los 120 días de Sodoma, que de filmes como Nekromantic (1987), o la cinta de Gaspar Noé Irreversible (2002).Traer a colación la última obra de Pasolini resulta pertinente por varios motivos. Pasolini no hace de su obra final un simple homenaje al Marqués de Sade (teniendo en cuenta las dificultades del lenguaje literario con relación al lenguaje cinematográfico), sino que se inventa una forma supuestamente sadista1 de contar la perversión del poder en la república fascista de Salò. Es decir, Pasolini buscó adoptar una forma de enunciación para hacer una crítica social.

Otro motivo que llama la atención de la obra de Pasolini es su última escena: un par de soldados guardianes del castillo de Salò que bailan mientras las víctimas padecen las perversiones de sus preceptores. Esta última escena crea el contraste entre la violencia y la vida común, entre la obscenidad y la cotidianidad. Tanto la forma de enunciación filmográfica como el alto contraste de la vida del crimen y la cotidianidad son temas afines a la obra de Srđan Spasojević.

Es posible definir la pornografía y su diferencia tajante con lo que se podría denominar ‘lo porno’.2 Esta diferencia la comparte Salò o los 120 días de Sodoma y A Serbian Film. Gilles Deleuze define la pornografía como “una serie de indicaciones (has esto, has aquello…), seguidas de descripciones obscenas. Violencia y erotismo se encuentran entonces, pero de una forma rudimentaria”.3Las descripciones son literarias, pero para el caso, son el guión del filme pornográfico. En una cinta pornográfica la condición contextual de las escenas se reduce en beneficio del acto sexual y, por consiguiente, acabado dicho acto la película pierde importancia. En contraste, la creación de lo que se llama ‘lo porno’, sugiere una serie de problemas: ‘lo porno’ no se restringe a lo que se presenta en la pantalla, ni al objetivo creativo. ‘Lo porno’ es único e instantáneo y, de una forma inusual en el cine pero común en la literatura, es extratextual.

‘Lo porno’ no se restringe a las representaciones sexuales. Basta recordar Baise-moi (Virginie Despentes, 2000) para dar cuenta que la transgresión del sexo está más allá de la simple representación. Este filme, con la actuación de una ex-prostituta y una actriz porno, provoca la censura por parte del gobierno francés a causa del lenguaje sucio y de la violencia sugerida. Las escenas sexuales son mínimas en relación a la cantidad de violencia y se ven justificadas por el conjunto de la historia. El sexo explícito no hace a la pornografía, pero la pornografía sí está hecha de sexo explícito. En Baise-moi ‘lo porno’ se apoya en el sexo, es allí donde el cuerpo se expone a la violencia de la desnudez y a su actividad más íntima y se demuestran los límites de las relaciones en el filme. Pero en el guión, la amistad de las dos protagonistas queda en primer plano mientras que lo estrictamente sexual y violento queda en lo anecdótico. La construcción de la intimidad para la violencia es lo que caracteriza ‘lo porno’. En este punto se haya la ironía central de Baise-moi: si se quiere censurar el filme por lo sexual, bastaría ver algún video de Karen Bach (coprotagonista del filme) en internet, para tener una idea clara de lo que puede ser la exposición sexual frente a una cámara. De otro modo, la censura opera en el contexto y el extratexto, no en el texto.

Volviendo a A Serbian Film, Milosh es un personaje verosímil que no produce ninguna sensación contradictoria, como sí lo hacen los demás personajes del filme. Es fácil identificarse con Milosh: padre de familia, un esposo ejemplar, bebedor, fumador, etc., nada hace a Milosh diferente de un ser humano corriente. Excepto su antigua profesión: Milosh fue actor porno. Y según Vukmir, futuro director de Milosh, el mejor actor porno de la industria serbia y una leyenda.No solo sus condiciones físicas lo hacen excepcional, sino el ambiente estimulante que crea en sus películas. Es por esta razón que a Vukmir le inquieta el hecho que Milosh, cuando lo increpa sobre el nuevo proyecto para el que lo contratará, quiera saber sobre qué se trata un filme porno.

Según Vukmir, Milosh es un diamante en bruto, que nunca ha hecho más que películas de bajo presupuesto. La tarea de Vukmir y el tema fundamental de la película es convertir a Milosh: de un actor de pornografía industrial a una artista performer de una revolución cinematográfica sin precedentes. La relación de Vukmir y Milosh opera lo que construye el eje problemático de la película: las condiciones laborales, sociales, familiares, civiles, morales y sexuales que hacen que Milosh decida convertirse en la figura, el operador fundamental de la obra de Vukmir para romper el círculo vicioso de lo obsceno y lo abyecto. Develar lo oculto del deseo, decir una verdad en forma transgresiva. Si bien en el cine porno tradicional en el que Milosh se mostraba como el actor por excelencia solo se ponía en cuestión su desempeño sexual, en la película que quiere filmar Vukmir lo que se quiere poner en cuestión es la persona ‘Milosh’. En este punto vemos el paso de la mera representación de los actos sexuales a la  descripción y demostración de lo sexual en el actor porno.

La violencia de A Serbian Film comienza en el instante en que Milosh está siendo grabado. Hay que anotar la insistencia de la película en filmar las cámaras que graban el video de Vukmir. Las cámaras dictan lo que se tiene que decir o hacer. La diferencia con la pornografía industrial encuentra en la cámara su mayor diferencia: pocas tomas, el mínimo de edición, una iluminación estándar. El video de Vukmir no quiere edición alguna, al contrario, exige cámaras ocultas, verlo todo, un panóptico pornófilo, en el que se juntan lo voyeur con lo exhibicionista sin diferenciar entre un rol y otro (ver el artículo sobre el porno amateur). Y este todo comprende el conjunto de la perversión sexual: desde la felación hasta la necrofilia. De este modo, Milosh vuelve al porno, pero el porno no vuelve a Milosh. La identificación del espectador con el personaje es necesaria para la violencia que el filme supone; que Milosh no comprenda el porqué una mujer le practica sexo oral mientras observa a una niña comer una paleta helada no parece extraño, salvo por un razonamiento perverso en su forma: la niña chupa, lame, saborea la paleta… Una escena que le genera inquietud a Milosh pero que en esencia no se diferencia en nada a lo que haya hecho antes (aún cuando no se filma ni el pene de Milosh ni el rostro de la mujer que practica la felación, de hecho, no hay sonido de la felación). De aquí en adelante el filme comienza un ascenso vertical en la violencia, o una caída libre en la perversión.

A Serbian Film no es una película sobre Serbia únicamente, es sobre toda sociedad occidental. ¿Acaso el Gran Hermano de Huxley no proporciona los elementos suficientes para pensar el filme de Vukmir? Si todo es ficción, ¿por qué violenta al espectador A Serbian Film? Más allá de representar una violencia tradicional en los filmes de horror y serie B, ¿por qué precisamente A Serbian Film genera repulsión?

Quien vea por primera vez Salò o los 120 días de Sodoma se quedará pensando en las escenas que van luego del “Círculo de la mierda”, pero no reparará en lo que dicen los victimarios, discursos que hablan de la justificación del crimen. La forma en que se presenta el filmeha sido retomada y transformada por varios tipos de cine, incluso filmes pornográficos. Desde el cine Alemán y Japonés porno con supuestos agentes de las SS, hasta películas más cercanas al cine de autor como Tinto Brass. Sin embargo, se ha olvidado la transgresión y la violencia propias de la obra de Pasolini: la vida de Italia en la ocupación Nazi, el horror de estar por fuera de la ley. Estar muerto antes de morir.

Esta primera entrega sobre el cine serbio quiere ahondar en una inquietud fundamental: las cámaras que filman son filmadas. No es necesario pensar en el escritor que escribe la historia de un escritor, pero con A Serbian Film nos aproximamos a una nueva forma de narración del porno. Milosh recupera su memoria gracias a los videos de las cámaras de Vukmir para darse cuenta de lo que ha hecho y pensar en lo que hará. Y en buena parte este es el punto en el que la película inicia su desenlace y pasamos a una exposición de sangre propia del cine de terror y serie B. Encontramos la filmación de las cámaras que filman en el porno amateur como si se tratara de una certeza de veracidad de lo que ocurre. La actriz que veía la cámara, que la filmaba tener sexo, ahora mira a la cámara que la está filmando mientras se muestra esta filmación. A Serbian Film es una película porno en el sentido más verdadero, emparentar la obra de Srđan Spasojević con las obras de Pasolini y Virginie Despentes no es algo excesivo. En A Serbian Film Vukmir y Milosh mueren pero las cámaras siguen filmando, esta transgresión y violencia se renuevan.

NOTAS

Los 120 días de Sodoma no es una película sadista o sadiana por el motivo que expresa Foucault en un artículo llamado Sade, sargento del sexo (1975, Dits et Écrits Vol II p. 818-822). Según Foucault, Pasolini tendría que buscar una forma del lenguaje cinematográfico que permitiera filmar según las formas del lenguaje sadista, esto es, fijándose en la descripción y la interpretación más que en la representación.

2 Para diferenciar la pornografía de lo que estrictamente problemático que se encuentra en la pornografía se postula la noción de ‘lo porno’. Sin embargo, presentar una teoría de la pornografía que se diferenciase de la pornología como lo hace Deleuze (Presentación de Sacher-Masoch) no es tema del presente texto.

3 Deleuze, Gilles. (2001). Presentación de Sacher-Masoch. Buenos Aires: Amorrotu. P.22

Publicado en Cine, Filosofía, MediaEcology, Pornografía, Tecnología | Deja un comentario

¿Entonces… quién es el amateur?

Como para poner en remojo y después a fuego lento. La idea es seguir completando y mirar qué resulta… y poder hacerlo on-line, como dicen las señoras… y siempre (preferiría yo) con el derecho inalienable a la incoherencia y la contradicción.

Atravesados por el enfoque texto-lector, mensaje-destinatario pues entonces, según mi opinión (la de mateitoh) resulta fácil asumir la producción amateur como “expresión genuina” de los usuarios, de los lectores, como marginalias y notas hechas a mano encima de las hojas de los libros mientras se los lee, o los clásicos bigotes con los que se pretende ridiculizar el retrato de La Monalisa (sin pensar que esos bigotes son justamente una oda al cuadro y a la obra )… desemboca entonces en la típica idea el prosumer y desde ahí un cúmulo de ilusiones de liberación de la expresión, democratización de los medios, lógicas top down de producción, arquitecturas de la participación…

No nos aventuremos todavía hasta semejantes consecuencias sociológicas de la web 2.0., sino que por el momento quedémonos tan solo en lo discursivo. Puede ser posible, entonces, ver la red como un dispositivo que ha desembocado a través de sus usos en más y más fáciles espacios y maneras para la distribución de los textos, los discursos de quienes habitan esos espacios, convirtiéndose esta producción “descentralizada” justamente en el ethos, la forma de habitar la red.

En algún momento se diría entonces que estas gramáticas del reconocimiento, esta libertad en las lecturas, estas tácticas particulares de apropiación de los textos y la propia voz constituirían una cierta resistencia hacia los discursos centralizados, hacia los productores, hacia los dueños tradicionales de la expresión. Que en la lectura e interpretación es donde justamente el dominador pierde el control de su texto, de su producto, y donde el usuario introduce sus intereses, su contexto, sus circunstancias propias y particulares que desembocan en estos textos que él produce, los amateur, su propia enunciación, su propia escenificación de la palabra escapándose de las lógicas comerciales, de lucro, de propaganda o publicidad de los discursos bottom up, encontrando entonces allí esa vieja ilusión del sujeto, del individuo, de la libertad de expresión e información.

Captura de pantalla 2013-01-26 a las 23.23.31

Pero no nos olvidemos de que esto en momento alguno constituye tipo alguno de transgresión, o de liberación, o de democratización de la expresión. Simplemente es el ethos de la red. La enunciación que se debe asumir para poder, más que participar, figurar en ella.

Es muy interesante para mí la cuestión del porno amateur justamente porque, desde esta perspectiva, se convierte de alguna forma (no voy a negar en ningún momento que ilusoria) en termómetro de las dinámicas expresivas del resto de la red. El hecho de que los productos amateur (tanto en sus retóricas, como en sus enunciaciones, como en sus temáticas, como en sus propios autores físicos) sean justamente los activos que más valor le están dando a la industria del porno por internet me hace pensar que, justamente, el consumo pasivo (el lector quieto, el broadcasting, la imposición las parrillas de programación por parte de los productores) dejó de ser rentable. O tal vez no es que hayan dejado de ser rentables, sino que es más rentable aún capitalizar esa producción genuina de los usuarios, convertir en activo ese feedback transmitido en caliente, en vivo y en directo. Dejar de producir bienes simbólicos para pasar a distribuir y promocionar el servicio de producir bienes simbólicos.

Ya no hay lucro a partir de la producción y distribución de los textos. El lucro proviene de la producción y distribución de las herramientas, gramáticas y retóricas para producir esos y otros textos. El contenido no importa, el mensaje no importa; el medio, el canal, el código, esos son los principales activos del mercado de internet.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Porno amateur: jugar a que fabrico mis juguetes

Seguir leyendo

Publicado en Filosofía, MediaEcology, Pornografía, Postporno, Tecnología | Etiquetado , , | 3 comentarios