Porno amateur: jugar a que fabrico mis juguetes

Queremos hacer un “derrame” de ideas sobre el concepto de pornografía amateur, y enfatizar el hecho de que, más que un otro género dentro del mundo semiótico de la pornografía -de hecho, “el mercado emergente del porno en internet surge de los portales amateur” (Salanova, 2011, min 18:41)-, el amateur alude directamente a todo un horizonte de posibilidades tecnológicas, mediáticas y expresivas características del mundo digitalizado en el que nos encontramos hoy.

Por @ill_Manu y @mateitoh

¿Qué es el amateur?

Es bien común encontrar en los portales pornográficos de la red el rótulo de identificación amateur para toda una cantidad de expresiones visuales que comparten varios rasgos particulares. Antes de describir algunas de las características propias de estos productos, vamos a mirar algunas de las características de su contraparte, la pornografía que llamaremos, sólo con el ánimo de diferenciarlas, profesional.

Miremos este vídeo:

(((Para ver una versión con subtítulos en español dar click aquí)))

(((Para ver más vídeos de PG Porn dar click aquí)))

Si bien no es pornográfico como tal (pues no llega a la situación de coito), parodia lo que podríamos llamar un producto audiovisual pornográfico típico. Fijémonos en algunas de las características estilísticas, temáticas y mediáticas de un producto como este:

  1. Lo primero que resalta es el nombre de la estrella que acompaña el título de la obra, en este caso se trata de Sasha Grey.
  2. Las condiciones técnicas de construcción de la imagen son bien complejas, y por lo tanto requieren de un equipo técnico de producción elaborado: iluminación, sonido, cámaras, escenografía conservan una factura que podríamos calificar de alta.
  3. La acción se desarrolla a través de un guión. Es decir, la narración le da a los personajes ciertos roles y espacios, y establece conflictos o encuentros entre ambos que desembocan en el coito. Es decir que el acto sexual está justificado narrativamente y resulta verosímil (dentro de las condiciones de verosimilitud que conserva el género porno).
  4. A la vez que hay narración desde las acciones de los personajes, también hay narración desde el montaje audiovisual, encuadres y movimientos de cámara. Se hace uso extenso del lenguaje audiovisual para contar la historia y se dispone de distintos puntos de vista y ángulos desde donde “se ve” la acción.
  5. También se puede encontrar narración desde la música que acompaña la acción durante todo el vídeo. En la mayoría de los casos se trata de música extradiegética, es decir, música que no forma parte ni del espacio, ni del tiempo narrados, y que cumple justamente el mismo papel de “voz de narrador”.
  6. Se trata de una obra elaborada desde un circuito de producción audiovisual de escala industrial. Es decir, la que llamamos aquí pornografía profesional es elaborada por empresas productoras que actúan bajo condiciones comerciales, de industria y de mercado.
  7. Por venir justamente desde empresas productoras, la pornografía profesional funciona bajo un paradigma de transmisión o top down. Es decir que, son ellas las que conservan el monopolio de la producción pues, hasta hace relativamente pocos años, son las que conservan (o conservaban) exclusividad sobre equipos técnicos de producción y canales de transmisión.

Teniendo estos diversos puntos de comparación, fijémonos en estos vídeos, que si bien no son pornográficos, sí son bien amateur:

A simple vista podemos ver que ninguna de las condiciones de factura técnica que enumeramos anteriormente se cumplen aquí:

  • Ausencia de estrellas porno o personalidades que resalten la obra.
  • Mala iluminación.
  • Mala definición de la imagen debida a la utilización de cámaras de baja resolución.
  • No hay montaje audiovisual propiamente dicho, todos estos ejemplos se resuelven en un único plano-secuencia.
  • La cámara se mueve de manera errante.
  • El sonido es deficiente y poco comprensible. Podríamos asumir que el sonido de las escenas que acabamos de ver se ha tomado desde el micrófono que las propias cámaras traen por defecto, lo cual no sucede en el caso anterior, en el que el sonido es capturado desde micrófonos especializados, lo cual garantiza justamente la posibilidad de discernirlo claramente.
  • Por su condición de vídeos caseros o amateur, se asume que las acciones ejecutadas no hacen parte de un programa de actuación, sino que son espontáneas o “reales”. Es decir, se presume que no hay un guión predefinido y que se actúa de manera “natural”.
  • Mientras en el porno profesional es condición la presencia de cuerpos esculturales (salvo las excepciones que son catalogadas con rótulos diferentes, por ejemplo: midget, big ladies, mature, armless, legless, etcétera), los cuerpos vistos en el amateur distan, la mayoría de las veces, de corresponder con un canon dominante de exuberancia o sensualidad. Así mismo la escenificación que se haga del mismo en términos de maquillaje, accesorios, vestido, cosmética, etcétera.

A pesar de que son vídeos que no cumplirían en la mayoría de los casos con cánones de calidad y factura audiovisual, no quiere decir que “estén mal hechos”. Sino que justamente, por considerárseles como pornografía amateur es que deja de tener relevancia una evaluación de “calidad” desde las condiciones enunciadas. El amateur se erige así, como entidad autónoma, con sus propias reglas, estéticas y maneras dentro de la pornografía misma.

Con respecto a este condición de género mismo dentro de la pornografía, debemos recalcar lo que ya tocamos sobre lo “no actuado” y “espontáneo” de la pornografía amateur. No vamos a ahondar completamente en este problema que se puede volver incluso de calibre epistemológico, pero no nos vamos a quedar sin decir que, justamente las particularidades estéticas y retóricas del amateur son las que nos invitan a leerlo como documento “no fingido”, estableciendo una relación de “fidelidad” con el referente narrado, casi de la misma manera en que leemos discursos enmarcados dentro de los géneros periodísticos. Y no olvidemos que los discursos periodísticos también son narración y organización de acciones, no para “transmitir” un referente real, sino para simularlo narrándolo. La reflexión con este tema aquí queda inevitablemente coja, pero no es nuestro objetivo en este momento profundizarla más.

Los medios y el mensaje

Con este último párrafo introducimos entonces nuestra visión sobre el amateur y sus manifestaciones en la red. Más que “representación” “fiel” de la “realidad”, el amateur se refiere más bien al cómo de esa representación; y no sólo desde las esferas estilística, retórica y temática. El amateur alude en sí mismo a unas maneras particulares de utilizar los medios de comunicación y las tecnologías que los soportan, y es aquí donde retomamos el séptimo punto que veíamos sobre la pornografía profesional, específicamente lo que comentamos sobre los medios tecnológicos de producción y la transmisión.

Podríamos decir que el amateur es el porno de internet, en el sentido que, si bien podemos ubicar fácilmente en la red las obras producidas por empresas realizadoras y con todos los cánones vistos de la pornografía profesional, en el amateur se condensan y respiran, y se materializan (si tiene sentido hablar de materializaciones en el mundo virtual, que de paso dejamos nuestra opinión, sí tiene sentido) las posibilidades mismas de internet y la llamada revolución digital.

Para explicar esto utilizaremos un tipo de toma bastante común en los audiovisuales amateur llamada Point Of View (POV). Miremos el siguiente vídeo:

El efecto que busca el POV es que el espectador “vea a través” de los ojos del protagonista, que observe todo lo que él está viendo y que asuma su punto de vista con respecto al universo diegético. Su fin es la introspección definitiva del destinatario en la mirada (o miradas en el sentido amplio y metafórico del término) con respecto a los asuntos que pasan en frente de él.

Si bien en el ejemplo vemos cómo el protagonista del vídeo se desliza por un tobogán, y algunos llegarán incluso a experimentar algo de vértigo, imaginémonos cuando el que sostiene la cámara y nos muestra “lo que ve” es alguien que está en plena ejecución del acto sexual.

Lo que nos interesa aquí es pensar en las funciones que está ejecutando esta persona que nos provee de un POV: se trata no sólo del camarógrafo del vídeo que estamos viendo, también es al mismo tiempo actor y no sólo actor, protagonista; además es quien dirige la acción, además de idearla, o sea que ejecuta funciones de guionista o dramaturgo. Además el hecho de que podamos apreciar este tipo de video en la red nos indica que también es el editor y distribuidor de su obra. En la literatura existe un término para describir este tipo de creadores: prosumidores.

Como ya lo advertimos, se trata de un acrónimo que juega con los términos de productor y consumidor fusionándolos, no sólo en un único vocablo, sino en un mismo concepto y entidad.

Gracias a las posibilidades de interconexión, bajo costo, portabilidad y tendencia a la ubicuidad con las que cuentan los medios de comunicación del mundo actual, es posible que, para que el usuario ejecute el acto del consumo, y en este caso particular el consumo de productos culturales, ya no dependa de las dinámicas de producción y mercado que le impone la industria.

Es decir, los consumidores dejan de ser entidades pasivas, en el sentido de que ya pueden, por sí mismos satisfacer su propia demanda sin depender de la oferta de bienes y servicios similares que una industria decida, valga la redundancia, ofrecer. Pero, como veremos más tarde, si bien a simple vista se trata de una liberación, por parte de los usuarios de las “cadenas” de la industria, opinamos más bien que se trata un cambio en las dinámicas del consumo: los productos los manufacturan los propios usuarios y la industria se encarga de proveer los servicios que le permiten al usuario ejecutar este trabajo.

Si lo vemos en términos de expresión y transmisión de mensajes, ahora los prosumidores tienen las posibilidades de acceso a recursos técnicos que les permiten, no sólo manufacturar contenidos, sino transmitirlos masivamente. Y esta manera de utilizar los medios nos permite, como ya lo hemos venido haciendo, señalar algunas de las manifestaciones que podemos observar actualmente de la pornografía amateur. Pero estas no abarcan tan sólo vídeos subidos a la red y compartidos por una cierta cantidad de usuarios.

¿Entonces todos somos amateur?

Habiendo hecho este hincapié en toda una serie de disposiciones mediáticas y técnicas que sustentan al amateur, sigamos entonces revisando algunas de sus manifestaciones en la red.

Tal vez han escuchado hablar de Chatroulette. Si no lo conocen pueden tipear en la Wikipedia y mirar de qué se trata.

Al respecto Marisol Salanova, filósofa e investigadora española, abre la discusión poniendo el acento sobre la ventaja tecnológica que proporciona la webcam y la conexión a internet y dejando la relación sexual y su representación como una variable constante, es decir, que otra forma de representación no significa una nueva forma de relación.

Aunque es discutible este punto, puesto que no existe suplantación o sustitución propiamente dicha, Chatroulette proporciona una serie de ventajas que no existían con otros chats y los posibles encuentros sexuales que facilitan: el anonimato, la variabilidad de las parejas sexuales y la duración de las mismas, adicionalmente a las que ya existían: la distancia y la posible autorrepresentación: “El hecho de que en Internet sea posible ocultar la identidad, alterarla o diversificarla, puede tener un gran impacto en las expresiones sexuales. La sensación de libertad crece a la par que el deseo de experimentar, y el cuerpo puede ocultarse y/o exhibirse en la medida que uno quiera o bien, apropiarse de prolongaciones (desde el ratón que mueve el cursor hacia activar la webcam, hasta el juguete sexual que pudiera intervenir)” (Tsang citado por Salanova, 2011).

Con todas estas ventajas, Chatroullette presenta características muy similares a los aspectos que hemos señalado de la pornografía amateur: la resolución de la webcam, la identidad suplantada o el anonimato. De este modo la práctica como tal apoya una representación subjetiva que asegura otra forma de experiencia del sexo. Chatroullette supone una entrada directa al universo amateur, que para quien lo ve se vuelve porno.

Del mismo modo que, quien está enfocado por la webcam puede seleccionar la parte del cuerpo que desee mostrar, haciendo un supuesto plano POV para el (o los otros) usuario(s), hay una identidad fragmentada del cuerpo, que permite resaltarlo para la estimulación del otro. En este sentido, quien es el director-guionista-productor de la imagen es precisamente no el que quiere ver o hacer ver a otro, sino aquel que quiere mostrar. La cámara se nos presenta como un ojo privilegiado no para el que quiere observar sino para el que quiere mostrar. Otros dos casos se pueden observar para la revisión de la pretendida relación sexual en Chatroulette: el cibersexo vía Skype y los chats sexuales.

El cibersexo que permite la interface por Skype (o Messenger, y por extensión, todo tipo de chats en los cuales se haga una solicitud de amistad) facilita una relación sin tiempo definido y sin importar el lugar al mismo modo que un chat normal, sin embargo, su resolución y la identificación de usuario permite una relación sexual diferente, si se quiere, enriquecida. Aunque la condición de anonimato no se cumple, salvo algunas excepciones, estas relaciones se pueden volver frecuentes gracias a la identificación del contacto. Los chats sexuales, por otra parte, son pagos y conservan el anonimato de quien paga, y entran a hacer formar de la lógica de la cámara que quiere mostrar, para el observador-cliente, basándose en las peticiones que este le exige al cuerpo mostrado.

Estos dos casos de relación sexual en tiempo real pierden la característica del anonimato y del registro que permite Chatroulette, haciendo de este una herramienta privilegiada por su gratuidad, su diversidad y por la facilidad de grabar el virtual encuentro sexual. Sin embargo, el sexo en Chatroulette pasa por ser más una performance de porno amateur que una relación sexual con un desconocido, o un one night stand virtual.

Cabe hacerse la pregunta de si los individuos que tienen un encuentro sexual por Chatroulette son potenciales amateurs puesto que las herramientas técnicas parecen constatar que es posible. Sin embargo, el uso de la imagen y de las prácticas se vuelve una puesta en escena más que una acción sexual.

Esto no quiere decir que el cámara-cámara de los usuarios conectados recodifique el acto sexual como sexo virtual, sino que pasa a ser un consumo, en tiempo real, de porno amateur: “La cámara hace accesible al usuario, en primer lugar, una imagen pornográfica autoproducida, un autoretrato para su propia erotización (la del cuerpo de uno mismo, del propio usuario) y para proyectarla al mundo” (Salanova, 2011). En este orden de ideas, el cibersexo que propone Chatroulette no es más que una reproducción del porno amateur en un sentido de consumo a un nivel superior: ya no se ve porno, se hace porno por el porno en sí mismo.

María Llopis, activista de la pospornografía, propone una lectura de Chatroulette que le permite transgredir el concepto de cuerpo en la sobrexposición que este chat supone.

“A mí me da igual que me graben y que utilicen mi imagen para lo que sea. Porque considero que mi dignidad va más allá de la imagen de mi cuerpo desnudo y abierto de piernas en la red. Es más, considero que esa es mi dignidad. Trabajo en torno a la sexualidad, la postpornografía y los nuevos feminismos, así que mi cuerpo es mi campo de batalla” (Llopis, 2011). En este sentido, la única forma de sobre ponerse a la recodificación del performance amateur de Chatroulette se hace por una vuelta al cuerpo.

María Llopis acoge a Chatroulette como una herramienta de experimentación corporal novedosa y subversiva. Es el cuerpo en Chatroulette diferente, y eso se debe también, a las facilidades técnicas.

“Llena de orgullo contemplo mi coño abierto en la pantalla de mi mac. Tengo la máquina entre las piernas, sujeta firmemente, de modo que la web cam graba mis genitales. En chat roulette puedes chatear con cámara con desconocidos. Vas apretando la tecla de next hasta que te encuentras con alguien que te seduce y con quien te apetece pasar un rato. (Llopis, ibid)” Salvo esta excepción de carácter resistente al porno amateur, las prácticas sexuales en Chatroulette presuponen un performance amateur muy profesional.

¿Quién es el amateur?

Pero esa performance se puede capitalizar, reproducir, actualizar, industrializar, localizar y, sobre todo, querer. Big Sister se presenta como un burdel multimedial que permite sostener relaciones sexuales y trasmitirlas por internet.

El cliente escoge la prostituta y el lugar en el que quiere tener sexo con ella -puesto que el burdel también es temático- y será entonces grabado durante su permanencia en el lugar. El único requisito para acceder a los servicios de Big Sister es ceder los derechos de las imágenes grabadas para la compañía que tiene un sitio en internet en el cual se comercializan los videos como porno amateur. De este modo, Big Sister no se lucra del burdel y de la relación sexual que tiene lugar in situ, sino de las ventas de los videos vía Internet, que se actualizan todos los días y, por un precio adicional, se pueden ver en vivo como un chat sexual. Big Sister se presenta como la culminación del sexo virtual finalizando con la posibilidad de interactuar al modo Chatroulette y elevando la condición del porno amateur a un nuevo nivel.

Beatriz Preciado recoge los aspectos más importantes de BigSister: “Las suscripciones a la página de Internet y la compra y el alquiler de los videos filmados durante las sesiones son el beneficio de un mercado totalmente virtual en el que el único cliente no es aquel que practica sexo (este ha sido transformado en actor) sino aquel que se conecta a la red. […] Los habitantes del burdel virtual pueden hacer lo que quieran, excepto llevar máscaras, porque lo primordial, aseguran los empresarios, es que el cliente que se conecta a Big Sister pueda <<ver todo lo que pasa en todo momento, sin que nada le sea ocultado>>. […] Para ambos, virtualmente conectados, lo que allí sucede es totalmente íntimo y completamente público. En el centro de control y telecomunicaciones del burdel, una pared de pantallas muestra ininterrumpidamente todo lo que sucede en todas las habitaciones del hotel. Las peticiones específicas de los clientes internautas no son satisfechas por guiones inventados, sino por las fantasías que los visitantes del burdel desean practicar con las trabajadoras sexuales” (Preciado, 2010: 208-209).

Big Sister ya no tiene que pasar por el problema de la representación que constituye a la pornografía, sino que pasa directamente (y sin edición) a presentar el acto sexual. No hay lenguaje, no hay creación, no hay inventiva sino acto puro. La interpretación de lo que allí ocurre referencia el acto inmediatamente: a Big Sister no se le escapa nada, el ojo no parpadea, el POV es un panóptico sexual.

Quien tiene sexo no tiene que hacer una performance puesto que ya es un actor porno y su performance es gesto puro. En un sentido más general, mostrar ya no es una prerrogativa del usuario de Internet (salvo en los casos en los que es posible interactuar al nivel de un chat sexual), sino una necesidad del burdel mediático.

Las cámaras pasan por un centro de control que selecciona, clasifica y reproduce las imágenes que considera más apropiadas, haciendo del porno amateur más un problema de producción reality que una iniciativa del prosumidor. Quien es la materia prima de la industria pornográfica es el actor sexual, el nuevo trabajador sexual. Lo que firma el novato en Big Sister es un contrato de trabajo con la remuneración del placer sexual y la puesta pública del mismo; quien descarga o alquila los videos de Big Sister no es más que otro consumidor al mismo nivel del porno amateur desde principios de los años 80. Pero, entonces, ¿quién es el amateur? Cabe hacerse esta pregunta o en este punto es posible preguntarse, ¿Qué es lo amateur en el porno? Una posible respuesta queda en la publicidad de Big Sister, en los portales porno “gratuitos” de internet, en los miles de videos subidos a internet diariamente… Es posible decir: amateur es la industria porno en Internet.

Fuentes

Claramonte, Jordi. (2009). Lo que puede un cuerpo. Ensayos de estética modal, militarismo y pornografía. Cendeac. Madrid. 212p.

Gubern, Román. (2005). La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas. Anagrama. Barcelona. 371p.

Foucault, Michel. (1999). Entre filosofía y literatura. Paidós. Barcelona. 393p.

Llopis, María (2010). Extraído de Internet el 26 de julio de 2012: http://girlswholikeporno.com/2010/11/14/la-tecnologia-como-fetiche-sexual/

Preciado, Beatriz. (2010). Pornotopía. Anagrama. Barcelona. 220p.

Salanova, Marisol (2011a). Extraído de Internet el 26 de julio de 2012: http://cuadrivio.net/2011/12/el-cibersexo-como-ejercicio-autopornografico/

Salanova, Marisol (2011b). Seguridad informática y cibersexo (Rooted CON 2011) http://vimeo.com/27580566.

Sobre prosumidores, usuarios,

consumidores y convergencia mediática:

http://es.wikipedia.org/wiki/Prosumidor extraído de Internet el 26 de julio de 2012.

Islas, Octavio y Urrutia, Amaia Arribas (2010). Comprender las redes sociales como ambientes mediáticos. En Piscitelli, Alejandro et al (Comps) (2010) El proyecto facebook y la posuniversidad. Sistemas operativos sociales y entornos abiertos de aprendizaje. Ariel. Barcelona. Extraido de Internet el 26 de julio de 2012: http://www.diadeinternet.mx/2011/06/20/Presentaciones_2011/El-proyecto-Facebook-y-la-posuniversidad-Ivan-Adaime.pdf

Jenkins, Henry (2008). Convergence culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Paidós. Barcelona.

Steimberg, Oscar (1998). Semiótica de los medios masivos. El pasaje a los medios de los géneros populares. Atuel. Benos Aires. Segunda edición.

McLuhan, Marshall (1996)Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Paidós. Barcelona.

Esta entrada fue publicada en Filosofía, MediaEcology, Pornografía, Postporno, Tecnología y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Porno amateur: jugar a que fabrico mis juguetes

  1. Pingback: Porno amateur: jugar a que fabrico mis juguetes | GIRLSWHOLIKEPORNO

  2. Pingback: La primera entrega de Serbia | Potencia Amateur

  3. Pingback: Hello dear!!! Did you read my memo??? | Potencia Amateur

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s